SANTO DOMINGO ESTE.- Moisés Alou conoció lo que es la gracia divina en terrenos de béisbol. Y ahora la recibe en las pistas del Hipódromo Quinto Centenario.

Moisés Alou en el Círculo de Ganadores del Hipódromo Quinto Centenario sostiene las bridas de su caballo Grace From Above.
“Es una gracia de Dios tener un caballo así”, manifestó el otrora beisbolista inmortal del deporte dominicano y ahora exitoso dueño, criador y entrenador de caballos de carreras sobre el ejemplar Grace From Above (Gracia Proveniente Desde Más Arriba), su ganador del premio Caballo del Año 2025, en la República Dominicana.
“Es el caballo que me ha dado más satisfacciones”, aseguró Alou sobre el zaino de 4 años, importado por la Comisión Hípica Nacional, y el cual compró después que otro dueño de caballos, a poco de haberlo comprado, se lo devolvió al organismo rector de la hípica en el país.
“Es como cuando yo jugaba, le pedía a Dios que me permitiera dar un sencillo, y salía un jonrón”, comparó el singular deportista. “Mientras corría las bases me decía, “Señor solo te pedí un hit y me diste un jonrón, gracias Señor”.
Hasta ahora, Grace From Above ha sido como un jonrón sobre el famoso muro de los 411, en el legendario Estadio Quisqueya Juan Marichal, en la capital dominicana, Santo Domingo.
Con una cadena vigente de 9 victorias seguidas, la cual incluye 4 clásicos y una copa, Grace From Above no solo ha sido, como se diría en béisbol, “el palo e’ la gata” para Alou, sino la fuente de mayores satisfacciones, en una carrera que como hípico comenzó en 1996, primero como dueño, luego también criador y ahora también como entrenador de equinos.

Moisés Alou en el Círculo de Ganadores del Hipódromo Quinto Centenario sostiene las bridas de su caballo Grace From Above.
“He tenido buenos caballos, como Puckett, que llegó a ganar unas 12 o 13 carreras seguidas y fue un dos veces ganador del Clásico Navidad”, observó Alou.
“También El Doctor Nicolás, un caballo que murió invicto (14 carreras) de una enfermedad rarísima, estando yo fuera del país, como jugador de béisbol (en Grandes Ligas)”, recordó.
“Pero este (Grace From Above) ha sido el caballo que me ha dado las mayores satisfacciones”, insistió.
“Desde que era un dosañero sabíamos que era un caballo especial. Tuvimos paciencia con él. Era un poco inmaduro, con mucho potencial. En cada carrera y cada entrenamiento nos iba enseñando su potencial. Por eso, no nos intimidamos y lo inscribimos en el pasado Clásico Navidad, como tresaseñero, para competir con los caballos mayores de 3 años y ganó”.
“Luego ganó la Copa Dr. Tallaj y creemos que como él está en estos momentos, es un caballo que es difícil aquí pueda perder”, sentenció.
“Lo prepararemos para el Clásico Aniversario, en abril, y esperamos que vuelva a ganar”, manifestó un confiado Alou, en que la gracia divina que asegura acompaña a su caballo, y la cual recuerda en inglés su nombre, se mostrará de nuevo en abril próximo, por si queda alguna duda sobre cuál es el nuevo campeón en el llamado Majestuoso de Las Américas.
Su gracia, aseguran que viene desde el cielo y de ahí su nombre: Grace From Above




